jueves, 12 de enero de 2017

Vídeos Filtrados de Donald Trump en Rusia





Aún no se ha mudado a la Casa Blanca y Donald Trump ya tiene su primer gran escándalo con el informe no contrastado sobre el chantaje de Rusia y sus vínculos con el Kremlin. El presidente electo ha calificado el expediente de “falso” y dice sentirse atacado como si estuvieran en la Alemania nazi. El que estaría detrás del escandaloso documento de 35 páginas sería un exagente del Servicio de Inteligencia de Reino Unido, el MI-6, llamado Christopher Steele. Ahora éste teme por su vida y ha abandonado su residencia habitual, según explican este jueves los medios británicos.

¿Cómo empezó todo?

La respuesta a esa pregunta la ha intentado explicar hoy The New York Times en un amplio artículo donde detalla cómo surgió la investigación para dar con los trapos sucios del que, por entonces, era el precandidato más polémico. La historia empezó en septiembre de 2015 cuando un donante republicano anónimo, muy contrario a Trump, contrató a una firma de investigación de Washington llamada Fusión GPS. La idea era sacar a la luz los escándalos del magnate y sus puntos débiles para hundirlo, lo que allí llaman un “expediente comprometedor”.

Fusión GPS está encabezada por un experiodista del diario The Wall Street Journal llamado Glenn Simpson. Durante las elecciones presidenciales esta organización investigó a ambos partidos en liza en la contienda electoral estadounidense. Es algo rutinario y les sirve para crear una amplia base de datos. Una vez puestos manos la obra, trabajaron durante meses para recopilar datos de Donald Trump sobre sus negocios y vida privada, aunque en primavera se acabó el interés por hundirlo cuando fue elegido candidato republicano. Parecía que la búsqueda de trapos sucios estaba condenada a morir ahí, pero entonces surgió el interés de partidarios demócratas de Hillary Clinton que decidieron financiar la investigación.

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