lunes, 29 de mayo de 2017

Pronostico de Huracanes en Puerto Rico Junio 2017





Con la formación de la tormenta tropical Arlene en abril pasado, la temporada de huracanes en la cuenca del Océano Atlántico, que arranca oficialmente el próximo jueves, 1 de junio, se pronostica este año con una actividad por encima de lo normal.

De acuerdo a las previsiones de la Administración Nacional de Océanos y Atmósfera de Estados Unidos (NOAA, en inglés), la temporada ciclónica que durante seis meses afecta a Estados Unidos, el Caribe y México presenta este año un 45% de probabilidad de que sea más activa de lo usual.

 En una temporada considerada normal para la entidad, una media de 12 tormentas tropicales se forma en el Atlántico, de las que seis se convierten en huracanes y tres alcanzan categorías superiores, a partir de la escala 3 de intensidad.


Este año, en que se atribuye en parte el aumento de la actividad al debilitamiento del fenómeno “El Niño”, el pronóstico augura la formación de 11 a 17 tormentas tropicales y que, de estas,  de cinco a nueve podrían convertirse en huracanes, y entre dos y cuatro, en ciclones de una categoría mayor.

Debilitamiento de “El Niño”

Según el jefe del equipo de meteorólogos de la NOAA, Gerry Bell, “el pronóstico refleja nuestra expectativa de un fenómeno del ‘Niño’ débil o inexistente, y las temperaturas de la superficie del Atlántico cercanas o por encima de la media”.

“El Niño” es un fenómeno atmosférico que se desarrolla en el pico de la temporada ciclónica —el mes de septiembre— en el Océano Pacífico. Se trata de una columna de viento fuerte en las capas medias y altas de la atmósfera que logra decapitar los sistemas que surgen de África, teniendo como resultado una temporada de poca actividad ciclónica y un aumento en las probabilidades de sequía.

Ernesto Morales, de la Sociedad Nacional de Meteorología, explicó a El Nuevo Día, que el debilitamiento de “El Niño” en el Pacífico —que responde a fluctuaciones naturales que ocurren a través del tiempo— significa que la zona se mantendrá en la fase neutral, “la más peligrosa para la cuenca del Atlántico”.

Alerta a la población

Aun así, Morales advirtió que, sin importar los pronósticos, la población debe tomar las medidas de precaución necesarias para prepararse para la temporada.

“Este pronóstico no nos dice dónde se van a estar desarrollando los sistemas. Por lo tanto, no podemos esperar para tomar la decisión de si nos preparamos o no. Solamente toma uno para que sea un año activo”, subrayó el meteorólogo.

Morales recordó cómo en el año 1992, con una temporada ciclónica “tranquila”, la formación del huracán Andrew destrozó la región de Florida en Estados Unidos. Mientras, en  2005, un año que se consideró hiperactivo por la cantidad de sistemas que se generaron, ninguno afectó la zona.

“Que se pronostique (que) sea un año activo no quiere decir que vamos a ser afectados. (Pero) el puertorriqueño siempre se debe preparar para la temporada de huracanes, no importa el pronóstico”, recalcó.

Contar con un plan de emergencia familiar, en lugar de esperar al último momento para tomar las medidas necesarias ante el advenimiento de un fenómeno natural, es, para el experto, el primer paso que debe tomar la población con carácter de urgencia.

Debido a que ya han transcurrido 19 años desde que la isla recibió el impacto de un sistema significativo —el huracán Georges en 1998—, Morales teme que la falta de conocimiento de primera mano de las nuevas generaciones sobre los estragos que deja un evento atmosférico de este tipo provoque que los ciudadanos no tomen las medidas necesarias.

El plan doméstico familiar que sugiere la Agencia Estatal para el Manejo de Emergencias y Administración de Desastres (AEMEAD) recomienda adquirir una póliza de seguros, identificar arreglos estructurales que sean necesarios para proteger las residencias y negocios del efecto de los huracanes, podar arbustos, si es necesario; inspeccionar los sistemas de drenaje y las líneas eléctricas, y guardar los documentos personales y las recetas y récords clínicos.

 A su vez, la AEMEAD sugiere equipar el hogar con suministros de alimentos no perecederos, como latas de carne precocinada, frutas y verduras listas para comer, latas de sopa, jugo y leche, vitaminas, galletas y alimentos para bebé y para personas de edad avanzada.

“La familia tiene que saber qué se tiene que hacer antes, durante y después, a nivel de comunidad, en la parte laboral”, indicó el meteorólogo. “No podemos esperar hasta el último momento porque esto lo que crea es caos cada vez que se alerta del sistema. Vamos a tratar de evitar eso y prepararnos desde antes”.

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